El contexto: un entorno industrial muy complejo
En la recuperación y el reciclaje de chatarra y escoria superficial procedente del galvanizado en caliente del acero, la gestión del polvo es uno de los retos medioambientales y de seguridad más críticos. Estas plantas manipulan materiales pulverulentos como espumas, esteras y cenizas de zinc, que generan importantes emisiones de polvo fino al aire durante su manipulación, trituración y procesamiento.
Cuando una empresa de este sector se puso en contacto con nosotros, desde la primera entrevista quedó claro que necesitaban encontrar una solución eficaz y, sobre todo, segura para su personal y sus vehículos en movimiento.
El reto: polvo en altura, vehículos en movimiento, cero espacios seguros en el suelo
La inspección inicial reveló inmediatamente una criticidad operativa nada desdeñable: no había ninguna posición segura en el suelo dentro de la zona de producción donde pudiera instalarse una pistola convencional. La zona estaba continuamente ocupada por vehículos pesados dedicados a la manipulación de chatarra y materiales: palas mecánicas, camiones, grúas puente y máquinas operadoras se alternaban sin parar, lo que hacía imposible colocar permanentemente un equipo a ras de suelo sin crear riesgos reales de interferencias y lesiones.
La solución sólo podía ser verticalInstalar los cañones en altura, sobre estructuras existentes, para despejar completamente el nivel del suelo y garantizar al mismo tiempo una cobertura óptima de las zonas más polvorientas.
La solución instalada: Bikini C42 y Bikini Phoenix con radiomando
El proyecto consistió en la instalación de dos cañones de pulverización:
- Bikini C42, posicionado a una altura sobre una estructura existente, con un alcance de 40 metros. Gracias a su potencia y a su configuración en bikini (cañón en altura y bomba y mandos en el suelo), es capaz de cubrir grandes áreas con una niebla fina y uniforme, ideal para abatir el polvo en las zonas de mayor manipulación de materiales.
- Bikini Phoenix, también instalado en una posición elevada, con un alcance de 20 metros, perfecto para la cobertura selectiva de zonas más limitadas pero igualmente críticas para el polvo.
Ambos cañones estaban equipados con el radiocontrol, que permite a los operarios orientar, ajustar y activar los cañones desde una distancia segura, sin tener que subirse a las estructuras durante su funcionamiento. Esta solución garantiza la máxima flexibilidad operativa y se adapta perfectamente al entorno siempre cambiante de una planta de recuperación de metales.
Para ambas máquinas optamos por bombas de alta presión actuar con una niebla más fina, reduciendo el consumo de agua y evitando charcos o riachuelos en el suelo.
Resultados: polvo reducido, seguridad garantizada
Hoy la planta cuenta con un sistema de supresión de polvo eficaz, seguro y perfectamente integrado en su flujo de trabajo diario. Cero interferencias con la red viaria interna, cobertura total de las zonas críticas y funcionamiento garantizado en todas las condiciones.
Para nosotros, en Cannoni Conrad, esta intervención confirma una vez más que no existe una solución universal: cada sistema tiene sus especificidades, y nuestro trabajo comienza siempre por la escucha y el análisis, incluso antes de la instalación.